La ansiedad y el estrés pueden aparecer en cualquier etapa de la vida y se caracterizan por una sensación intensa de miedo, inquietud o preocupación que resulta difícil de controlar. Estas emociones suelen activarse ante determinadas situaciones o pensamientos, aunque en ocasiones pueden surgir sin una causa aparente.
Además del malestar emocional, la ansiedad también puede manifestarse a nivel físico. Es frecuente experimentar palpitaciones, sudoración, temblores, sensación de falta de aire, tensión muscular o una activación constante que dificulta relajarse.
Cuando estos síntomas se mantienen en el tiempo o interfieren en tu día a día, es importante abordarlos para recuperar el equilibrio y la tranquilidad.


